
Proyecto de La Corriente de Canarias en Puerto de la Cruz, de Menis Arquitectos.
Centro de Enseñanza Secundaria en Vecindario, Gran Canaria, de Juan Torres.
Fernando Menis y Juan Torres, en el COAC
29/09/2008 |
Presentaron su obra en una nueva edición del ciclo de conferencias 1+1
Diario de Avisos / 20
J. L. ZURITA
SANTA CRUZ
Los arquitectos Fernando Menis y Juan Torres Alemán participaron este pasado jueves en una nueva edición del ciclo de conferencias 1+1 que organiza el área de Cultura de la Demarcación de Tenerife, La Gomera y El Hierro del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias (COAC).
Fernando Menis (Santa Cruz de Tenerife, 1951) estudió Arquitectura en Barcelona. En 1981 formó equipo con los arquitectos Felipe Artengo Rufino y José María Rodríguez-Pastrana Malagón, separándose en julio de 2004.
Ha ganado varios premios por sus proyectos realizados en solitario o con sus ex socios En solitario: primer premio en el Concurso Internacional de Diseño Industrial: "Un objeto para b.d.", junto a la arquitecta Inés Rodríguez Mansilla por el diseño de la tumbona YUH (1989); primer premio Manuel de Oraá para la casa MM (1989); o finalista del premio FAD con la casa MM (1999). Asimismo, junto con sus ex socios ganó el primer premio Manuel de Oraá en 2006 por el Magma Arte&Congresos y otros seis premios Oraá anteriores. Esta trayectoria le convierte en el arquitecto más reconocido de las Islas.
El arquitecto tinerfeño comenzó su intervención valorando el protagonismo que en España tiene el Colegio de Arquitectos, al tiempo que distinguió la arquitectura que se desarrolla en Canarias. A continuación, repasó varios proyectos como la Casa La Palmera, el palacio de congresos de Icod de los Vinos, el auditorio de Fuerteventura, el museo sacro en Adeje, un conjunto de viviendas unifamiliares en Taiwán, el auditorio de Los Llanos de Aridane o La Corriente de Canarias en el litoral de Puerto de la Cruz. También mostró obras en construcción, como la iglesia del Santísimo Redentor o un edificio de VPO en La Laguna o ya acabadas, como el parque Cuchillitos de Tristán en la capital tinerfeña.
El proyecto denominado "La Corriente de Canarias" surge de un concurso público que se convocó en su día para ordenar el frente marítimo de Puerto de la Cruz. En palabras del arquitecto, se trata de una propuesta que "enfatiza el interés por utilizar las corrientes que vienen del Atlántico, utilizando sus movimientos de tal forma que pueda aprovecharse la energía del mar con la circulación necesaria para la renovación de las aguas del puerto, reactivando así la vida marítima".
Sobre la franja de costa que se desea recuperar, hoy convertida en aparcamiento, se proyecta un paseo plataforma con un solarium público. Además, la intervención contempla tres módulos base: un centro de talasoterapia, aparcamientos con oficinas en su parte alta y locales comerciales. Por otro lado, el Castillo, que recobra su histórico lugar central, quedaría como el fondo de un escenario natural al aire libre para usos culturales y de ocio.
En esta idea llama la atención el uso que se hace de la corriente marina, pues se aprovecha la energía del océano para renovar las aguas del centro de talasoterapia, un espacio en donde "la luz y el agua se unen para generar una experiencia sensorial".
El proyecto del Auditorio de Los Llanos, en La Palma, surge también de un primer premio en el concurso que se organizó al afecto. Estamos, subraya Menis, ante un edificio que se concibe "como un elemento sólido que emerge del terreno, abrazado por un deslizamiento de tierras que parecen derivar de la caldera de Taburiente".
El volumen, que se asemeja a un tubo volcánico, se estructura en estancias que pueden albergar diferentes usos y que se manifiestan al exterior como prismas geométricos.
La iluminación natural es mayormente cenital, siempre tamizada, la cual "crea unas cascadas de luz que nos ayudan a percibir distintos ambientes dentro de un mismo espacio. La luz se convierte, de esta forma, "en el elemento principal del diseño interior del edificio".
Juan Torres
Por su parte, Juan Torres Alemán (Las Palmas de Gran Canaria, 1963) estudió Arquitectura en la Escuela de Las Palmas, donde, entre 1990 y 1993, fue profesor visitante en el Departamento de Expresión Gráfica y Proyectación Arquitectónica.
Ha participado en varios concursos de carácter local, nacional e internacional. Así, por ejemplo, ha ganado el primer premio en la remodelación de la sede de la Demarcación de Gran Canaria del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias, en el parque Franchy Roca de San Gregorio (Telde) o en la ampliación del Hospital Insular de Gran Canaria.
Cuenta con numerosas obras seleccionadas en el premio de arquitectura Manuel de Oraá, así como con una mención en 2006 por un centro de Secundaria y Bachillerato, en los Llanos del Turmán, Agaete.
Su obra ha participado en diferentes exposiciones de arquitectura y ha sido publicada en revistas y libros especializados. Ha participado, además, como ponente, en conferencias y seminarios en Madrid, Barcelona, Oslo, Beijing, Shanghai y Shaoxing.
Su conferencia se centró en la obra de un instituto de Enseñanza Secundaria Obligatoria en Vecindario, en el municipio de Santa Lucía de Tirajana en Gran Canaria, y en un proyecto para la ciudad de Tánger, en Marruecos, que se alzó con el segundo premio en un concurso internacional.
Torres planteó en el centro escolar un conjunto de tres volúmenes (aulario, zona de Administración y pabellón de deportes) que se relacionan entre sí y que, a la vez, se acomodan a la situación de la parcela.
Esta idea parece que surgiera de los juegos infantiles de módulos de madera de múltiples formas geométricas, que, bien organizadas, conforman estructuras. En este caso, el juego cobra realidad y da pie a unos edificios bien pensados para el uso para el que están concebidos. Nada es casualidad. El pavimento continuo y duro, los tubos galvanizados, el hormigón visto, la horizontalidad del Aulario, las rejillas del Pabellón de Deportes que ventilan la instalación, el juego de la valla exterior de tubos de acero, a modo de cañizo, que se oxidan con el tiempo y juegan cromáticamente con la bouganvilla que la acompaña.
Al final, surge un conjunto de final sencillo y bien organizado, en donde el frío del hormigón y algunos tonos azules, conviven en armonía con el rojizo de la cubierta del centro de deportivo. Y en el vértice de la uve imaginaria, la pieza plateada de acceso al Aulario y zona de Administración. Rompe y une al tiempo. Es como la bisagra que aúna el conjunto.
Y en la ciudad alauita surge frente al Atlántico el Tánger Center City. Doscientos cincuenta mil metros cuadrados de intervención en donde se ubican dos hoteles, 850 viviendas, diez mil metros cuadrados de oficinas, dos mil plazas de aparcamiento, un auditorio y un sinfín de espacios públicos para, como en una alfombra voladora, trasladar a Tánger a una realidad mágica y embaucadora.
Del número seis y de su cábala surgen unos lazos que dan identidad a las viviendas, mientras que frente a la costa uno de los hoteles se erige en hito del proyecto asemejándose a un faro. Es la torre desde donde se divisa un entramado fastuoso, un juego de viales peatonales que imbrican diferentes niveles de vida. Y en determinadas posiciones, los edificios parecen como que volaran. Es la ficción, el cuento de una cultura que se aferra a la tierra, a sus tradiciones, pero que al mismo tiempo sueña con paisajes de acero y cristal.
"Koolhaas houselife"
El Colegio de Arquitectos proyectará este jueves 2 de octubre, dentro del ciclo "Territorios D-Cine", el documental "Koolhaas houselife" de Ila Bêka y Louise Lemoine, el cual se presentó en la selección oficial de la reciente XI Bienal de Arquitectura de Venecia. La cinta, que será presentada por el arquitecto Rafael Escobedo, muestra desde una perspectiva inusual (la de la ama de llaves) una de las casas más increíbles que jamás se han construido. Esta película, cuya banda sonora se sustenta en conocidísimas piezas de música clásica, es la primera de una serie, entre las que se encuentran "Pomerol, Herzog & de Meuron" y "XMAS Meier".